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Construcción
16 July 2026
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El patrimonio histórico español es un bien que debemos admirar y cuidar. Y cuidarlo exige un trabajo minucioso, técnico y respetuoso con cada pieza y cada mecanismo original. En Fernández Molina hemos tenido el privilegio de participar en uno de los proyectos de restauración más ambiciosos de los últimos años: la recuperación integral de la fuente de La Cascada, en los jardines históricos del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

Patrimonio Nacional acaba de culminar esta intervención con un encendido extraordinario abierto al público, que ha reunido a numerosos visitantes para celebrar el regreso en funcionamiento de una de las piezas más emblemáticas de los Reales Sitios. Se trata de una de las mayores inversiones de la institución financiadas con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y forma parte de un conjunto de actuaciones de mejora del Real Sitio que superan los 13 millones de euros.
Una obra del siglo XVIII que exigía un tratamiento a medida
La Cascada es uno de los escenarios más característicos de los jardines del Palacio Real de La Granja y uno de los mejores ejemplos de legado artístico de la dinastía borbónica. Llevaba más de una década sin funcionar, y las obras, iniciadas en agosto de 2024, han abarcado su estructura, revestimientos, sistema hidráulico, esculturas y zonas ajardinadas.
Intervenir en un elemento de estas características no admite soluciones estándar. Cada pieza, cada mármol, cada canal de agua y cada mecanismo original responde a una lógica constructiva propia del siglo XVIII, y recuperarla significaba viajar tres siglos atrás, para comprender cómo se concibió y cómo el paso de los siglos ha dejado huella en ella.
Nuestro papel en la restauración
Desde Fernández Molina hemos centrado nuestro trabajo en varios frentes clave de esta intervención:
El resultado es la recuperación de la funcionalidad completa de La Cascada, que ya se puede disfrutar de nuevo en pleno funcionamiento y que se incluirá en los espectáculos extraordinarios de encendido de fuentes previstos para el 25 de julio y el 25 de agosto.
Cada intervención sobre el patrimonio histórico supone un compromiso con la conservación de nuestra historia y de nuestro legado arquitectónico. Proyectos como este confirman por qué, después de más de 50 años de trabajo, seguimos apostando por una restauración que combina rigor técnico y respeto por el original. Intervenir en un elemento patrimonial de esta magnitud y con siglos de historia, exige un equilibrio entre innovación y artesanía que en Fernández Molina cuidamos en cada detalle.
Porque restaurar no consiste únicamente en recuperar un monumento; significa garantizar que su historia pueda seguir contándose durante muchos años más.
