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24 July 2026
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El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial alberga algunos de los espacios patrimoniales más representativos de la arquitectura renacentista española.
Conservar este legado exige intervenciones capaces de respetar la historia del monumento mientras garantizan su conservación para las generaciones futuras.

El Rey Felipe VI ha visitado en privado este espacio recién rehabilitado, aprovechando su estancia en El Escorial con motivo de un acto de la Guardia Civil celebrado en la Lonja del Monasterio. La obra, financiada con fondos europeos, ha permitido recuperar uno de los rincones más singulares de los Reales Sitios. Tras la finalización de los trabajos, el patio volverá a abrirse al público este verano, permitiendo redescubrir un espacio que durante siglos ha formado parte de la identidad de El Escorial.
Un patio claustral del siglo XVI que exigía un tratamiento a medida
El Patio de los Evangelistas es una de las partes más importantes del Monasterio desde el punto de vista arquitectónico, tanto por las fachadas de las galerías del Claustro, diseñadas por Juan Bautista de Toledo y variadas por Juan de Herrera, como por el Templete que da nombre al patio. Diseñado en el siglo XVI constituye uno de los elementos arquitectónicos más singulares del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Concebido en 1586 por Herrera como un característico patio claustral distribuido en forma de cruz, está centrado por un edificio dórico que alude a la fuente de la Gracia y de la vida espiritual, los cuatro Evangelios, y al jardín del Edén, con los cuatro ríos que riegan las partes del mundo. Sus esculturas, talladas en un solo bloque de mármol, son obra de Juan Bautista Monegro.
Intervenir en un elemento de estas características no admite soluciones estándar. Cada camino enlosado, cada estanque, cada traza vegetal y cada fachada responde a una lógica constructiva propia del siglo XVI, y recuperarla significaba viajar más de cuatro siglos atrás, para comprender cómo se concibió y cómo el paso del tiempo ha dejado huella en ella.
Nuestro papel en la restauración
Desde Fernández Molina nos hemos centrado en actuaciones dirigidas a garantizar la conservación integral del conjunto y su futura utilización pública:
Un patrimonio preparado para el futuro
El resultado es la recuperación integral del Patio de los Evangelistas, que no solo devuelve al conjunto uno de sus espacios más representativos, sino que garantiza su conservación y disfrute durante las próximas décadas.
Cada una de las actuaciones ejecutadas responde a un objetivo común: preservar el equilibrio entre arquitectura, paisaje y funcionalidad, manteniendo intacto el valor patrimonial del monasterio y adaptándolo a las necesidades actuales de conservación y uso público.
En Fernández Molina entendemos la restauración como una responsabilidad con el patrimonio y con las generaciones futuras. Intervenir en espacios tan emblemáticos como el Patio de los Evangelistas exige combinar conocimiento técnico, sensibilidad patrimonial y una ejecución rigurosa capaz de respetar la esencia del monumento.
Nuestro objetivo es seguir contribuyendo a la conservación de algunos de los conjuntos históricos más representativos de nuestro país, convencidos de que preservar nuestro patrimonio es también construir el futuro.
